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Crescimento com distribuição

Compromiso con la estabilidad

 

Descontrol inflacionario y deterioro de las finanzas marcaron los años anteriores al gobierno Lula

Lula recibió el país en un ambiente de fragilidad macroeconómica. La fuerte devaluación del real resultó en el descontrol de la inflación (que saltó del 7,7% en 2001 al 12,5% en 2002) y en el rápido deterioro de las finanzas del país. La deuda neta del sector público saltó del 52% al 60% del PIB en tan solo un año (entre 2001 y 2002). Además de la mala gestión económica del gobierno FHC, entró en escena el eterno miedo del mercado de que Lula fuera electo presidente. Por ironía, la elección de Lula lo puso a Brasil a raya.

Fundamento Sólidos: Inflación bajo control

Cómo Lula puso a Brasil a raya

Entre 2003 y 2005, Lula arregló la casa. Cumplió los compromisos con la estabilidad asumidos durante la campaña, en la histórica Carta a los Brasileños, reduciendo la inflación y el endeudamiento del sector público. Entre 2006 y 2008, fue momento de una fuerte política desarrollista, con el foco puesto en la aceleración del crecimiento y en el aumento del empleo y de la inversión. Entre 2009 y 2010, Lula adoptó una serie de medidas para combatir los impactos de la crisis internacional iniciada a fines de 2008: más inversión pública, ampliación del crédito para empresas y personas físicas, reducción de impuestos sobre diversos sectores y productos, mantenimiento del mercado interno de consumo. Políticas que fueron profundizadas por la presidenta Dilma y explican el éxito de la macro y de la microeconomía brasileñas. Ganan las grandes, pero también las micro y pequeñas empresas. Ganan las clases A y B, pero principalmente la clase C y los más pobres.